¿Cómo lo hacemos?

Acompañamos

Acompañar significa ser y estar, con presencia interior y exterior, dejándose empapar por lo que ocurre en el entorno. Es una actitud de compromiso con los procesos individuales y colectivos, basada en la escucha activa, la mirada consciente y el apoyo afectivo. Es confiar en las posibilidades y potenciales de cada persona, ofreciendo sólo la ayuda justa, proponiendo alternativas y favoreciendo el aprendizaje autónomo a través de la experiencia directa. También implica velar por el ambiente relajado, esencial para los procesos de desarrollo.

Acompañamos los procesos de aprendizaje

Aprender es una función vital de todo organismo vivo, un proceso que nace desde dentro de cada persona como respuesta a una necesidad auténtica de comprender, explorar y crecer. Acompañamos los caminos individuales que cada niño y niña recorre según sus intereses intelectuales, emocionales y vitales. Creemos en el valor del tanteo experimental, del descubrimiento, de la investigación, del error y de la repetición, y esos procesos son personales y diferentes. El juego, como actividad central y natural, permite a niñas y niños relacionarse, conocer el mundo y participar activamente en su entorno.

Ofrecemos ambientes preparados

Creemos en la importancia de un entorno relajado, seguro y acogedor, donde niñas y niños puedan sentirse libres para explorar, expresarse y aprender. Un espacio cooperativo donde el diálogo y el respeto mutuo son pilares fundamentales. El ambiente incluye elementos naturales y culturales, que respondan a necesidades sensorio-motrices, cognitivas, sociales y emocionales. Es un espacio libre de juicios, expectativas, comparaciones y valoraciones externas, donde garantizamos la libre expresión emocional, como condición esencial para un desarrollo pleno y concebimos el conflicto como oportunidad de aprendizaje. Cada persona puede expresar sus sentimientos y emociones, incluso el malestar, siempre en el marco del respeto hacia los demás y el cuidado del entorno.

Grupos heterogéneos

Las niñas y niños se agrupan en ciclos de tres años, formando ambientes heterogéneos que reflejan la vida en sociedad, donde convivimos y aprendemos junto a personas de distintas edades. En estos espacios la socialización, la colaboración y el apoyo mutuo surgen de una forma espontánea. Además, esta diversidad permite respetar los ritmos individuales de desarrollo, sin imponer un único estándar igual para todos. Cada cual avanza a su propio ritmo, dentro de una comunidad que acompaña e inspira.

Evaluamos

La evaluación es una parte clave de nuestro proyecto educativo, entendida como un proceso continuo y global que acompaña el desarrollo de cada niño y niña a lo largo del tiempo. Se basa en la observación, los registros y actividades específicas. Además tanto acompañantes como niños, niñas y jóvenes realizan autoevaluaciones, fomentando la toma de conciencia sobre su propio proceso de aprendizaje y desarrollo.

Un lugar donde SER

Cada niño y niña merece una educación que respete su esencia y favorezca un crecimiento pleno. Os invitamos a conocer un espacio pensado para el desarrollo integral.

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